Al continuar utilizando este sitio, acepta los Términos y condiciones y nuestro uso de cookies.
Un paso
  • Nuevo
Rastro lunar
  • Nuevo

Generación Z

Génération Z
Durante mucho tiempo, la relación con el arte se percibió como un asunto de iniciados, enmarcado por el silencio de los museos.

Para la Generación Z, esta relación está experimentando una profunda transformación.

Es más inmediata, menos inhibida y profundamente digital.

Lejos de estar desinteresados ​​en la creación, los jóvenes están reinventando su acceso al arte llevándolo a la era del compartir y la interactividad.

La revolución es principalmente espacial y mediática: el teléfono inteligente se ha convertido en el principal dispositivo cultural.

Plataformas como Instagram, Pinterest y, especialmente, TikTok, ofrecen una accesibilidad sin precedentes.



Una obra de arte ya no es un objeto distante, sino una imagen que se recorre, se comenta y se republica.

El triunfo del eclecticismo y la hibridez: Acostumbrada a la abundancia de opciones, esta generación rechaza los límites rígidos.

Para un joven, la cerámica artesanal, la pintura digital, el arte callejero y los NFT coexisten en la misma dinámica. El interés ya no reside en la clasificación académica (arte culto vs. arte popular), sino en el impacto visual y la autenticidad del enfoque.

Es el triunfo de los creadores híbridos que fusionan disciplinas.
El arte es un medio poderoso para expresar la identidad.

Ya sea el arte que siguen en línea o la adopción de tatuajes, los jóvenes usan la creación como lenguaje para afirmarse y conectar con las comunidades.

La principal crítica a las instituciones tradicionales es su pasividad. Los jóvenes ya no quieren ser meros espectadores. La visita debe ser inmersiva.

Los museos exitosos ofrecen instalaciones interactivas o pop-ups temporales que invitan a la fotografía y al intercambio, donde la obra de arte se convierte en un paso hacia la creación de un recuerdo personal "archivado" en línea.

Los jóvenes son defensores de la autoproducción cultural, alentados por los tutoriales y la facilidad de la exhibición en línea. Por lo tanto, su relación con el arte no se limita únicamente a la compra, sino también al acto de crearlo ellos mismos.
Los jóvenes de hoy no están "desencantados" con el arte; simplemente se sienten menos inhibidos. Lo consumen de manera diferente, filtrándolo, mezclándolo y compartiéndolo.

Encuestamos a la generación más joven

Para estos futuros actores del mundo del arte, la ambición no se limita a la mera creación.

El proyecto profesional es multifacético: implica ganarse la vida con su trabajo y, al mismo tiempo, asumir roles en la transmisión (talleres), la gestión (galerías) o la conservación.

El arte se percibe como un "lenguaje silencioso", un universo terapéutico y un refugio esencial.

La claridad parece prevalecer sobre el idealismo.

Si bien la pasión es la fuerza motriz, el éxito reside en la constancia y la preparación para las realidades económicas.

Contra todo pronóstico, la era "totalmente digital" parece estar creando un efecto de péndulo.

Al preguntarles sobre las formas de arte que experimentarán un resurgimiento, los participantes citan el grabado, el tapiz y el arte floral.

"El grabado combina materialidad y gesto, una representación gráfica buscada por una generación saturada de tecnología." de imágenes digitales. »

El debate sobre la IA es divisivo, pero está surgiendo una tendencia que protege la profesión del artista.
Génération Z
Para muchos, la IA no es una forma de arte "legítima" porque recicla sin consentimiento y carece de humanidad.

Para algunos: es un robot que socava la profesión.

Para otros: es un nuevo formato "digital" que tiene su lugar, pero no debería reemplazar lo tangible.

La expresión de la Generación Z parece residir en esta paradoja: estar hiperconectados y, al mismo tiempo, anhelar volver a lo "hecho a mano" y a lo real.

Si el arte puede ser "bello" y "agradable" sin perder su profundidad, debe, sobre todo, tener significado para que resista el paso del tiempo.

Si en el futuro se abordaran temas de conciencia social, estos serían la desigualdad, la salud mental y los derechos de las mujeres.

Apoyar a un joven artista no se basa únicamente en su talento puro, sino en la coherencia entre su obra y su mensaje.

Si bien las redes sociales (Instagram, TikTok, Pinterest) son poderosas puertas de entrada hoy en día, no parece probable que los museos tradicionales desaparezcan pronto.

El futuro pertenece a los espacios híbridos: experiencias inmersivas que combinan la realidad virtual y las obras de arte físicas, haciendo que el arte sea más accesible financiera y geográficamente.

¿Su mayor desafío?

Resistir el canto de sirena de las redes sociales.

Saben que la validación instantánea es un espejismo y que, como tan acertadamente lo expresan, "la comparación mata la personalidad".

Por lo tanto, eligen el camino más difícil, pero también el más hermoso: el de la coherencia y la autenticidad.

Al escuchar estas voces, entendemos que el arte del mañana no será una competencia, sino una conversación.

Una conversación libre, a veces inquietante, pero siempre vibrante.

Nos invitan a no tener miedo, a abrazar nuestras pasiones precarias y a creer que, mientras Como hay una mano para crear, el mundo seguirá siendo humano.



Posted in: Default category

Leave a comment